"EL CABALLERO DE LOS BREZOS Y BILL TORMENTAS"



Recibo un post de Vicente López Cordero, a la sazón, hijo de Vicente el de "Los Tulipanes", y que aprovecha para recordar viejos recuerdos a nuestro común amigo, José Luís Torrejón.
Amigo Vicente: Aunque no nos conocemos, recuerdo perfectamente a tu madre y a tu abuela, la señora María, con el pelo blanco y su moño, su vestido negro, bajando por la calle Real, en dirección a la Plaza, como si fuera ayer.
A tenor del recuerdo que hace de la vieja reja de la Cárcel, ubicada en el matadero municipal, y del que era custodio Manolo Cordero, el Alguacil, casado con la señora Hilaria, me pone en el recuerdo a un personaje, de esos que el alcohol trasforma en otra cosa que no sea una persona, y que por este motivo, pierden la dignidad y el respeto. Un triste deshecho de sus circustancias.
Aquél hombre, alto, enjuto, seco, doblado por la vida y el sufrimiento, como un viejo sarmiento de vid, le veía bajar y subir, ya bien cargado de tinto, dando algún bandazo de poste en poste, y al que llamaban "El Capitán Tormentas", o "Bill Tormentas". Vivía por el Barrio Arriba, tal vez el Matorral, no recuerdo bien.
Y en alguna que otra ocasión, dio con sus huesos en la Cárcel, para dormir alguna de aquellas tremendas borracheras.
A mi me sonaba lo de "Bill Tormentas", pero no acababa de dar con el "búsilis" del asunto.
Hasta que hace un tiempo, mi hermana me pidió la buscase un libro que de joven había leído. Se llamaba " El Caballero de los Brezos", y seguía con otros de la misma autora, Marisa Villar de Francos, como son " El Brezal de las Nubes" y "Almas en la Sombra".
Estuve averiguando si había estos libros, pero no encontré nada. Al final, tuve que encargarlos al servicio de Reprografía de la Biblioteca Nacional de España.
Y en uno de estos libros, aparecía el nombre de "Bill Tormentas", tal vez origen del nombre de el viejo "Capitán Tormentas", antiguo ex legionario y personaje conocido por sus inmensas cogorzas en nuestra localidad.
La vida trae y lleva a cada uno por extraños caminos y vericuetos. Y nadie está a salvo de caer en una depresión, y abandonarse al alcohol.
Por muchos motivos. Sólo me resta compadecer a aquella persona, que de niño veía pasar por la calle, con unas gafas de aumento, la gorra, alto y delgado, y tratando de subir la cuesta empinada de la calle Real, en dirección a su morada.
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Crítica realizada por Nieves Hidalgo
Yo tuve la grandísima suerte de poder leer, cuando era una muchachita, algunas novelas de esta gran escritora. Obras que me dejaron huella y que, estoy segura, dejaron huella a muchas otras jóvenes. ¡Y qué curioso, era española! Escribió una saga fantástica: Almas en la sombra, El brezal de las nubes, El caballero de los brezos (tercera edición publicada en el año 1955).
Voy a atreverme a hacer una reseña de la última novela de esta saga: "El caballero de los brezos" contada en tres libros. Porque aunque existen otros personajes en la saga como Corazón de Piedra, Peter el Chacal o Reina Katherine -apodos con los que ellos jugaban-, "Billy Tormentas" me enamoró por ser su historia la primera que cayó en mis manos cuando mi madre -que la guardaba como el tesoro que es-, me la regaló.
"Sobre mi escritorio he destapado pensativamente el viejo tintero de bronce que me regaló William Hasting la última vez que nos vimos. Un tintero cuya pesada tapa ostenta a Prometeo encadenado, devorado por el buitre; las alas de éste están desgastadas por el uso. Al regalármelo, William me dijo:
-Existe una última historia que debes contar. La historia de "Billy Tormentas" y de sus amores con la que ahora es su mujer. La narración que has comenzado sobre la lejana Irlanda, y que todos padecimos, no debe quedar truncada.
Billy, que se encontraba delante, asintió:
-Yo te daré todos los documentos de la familia de mi esposa. Los míos se han perdido por completo. Debes recordar Jamaica y por qué encima de aquel promontorio agreste llegó a elevarse la mansión que tan ligada ha estado con nuestra odisea en las islas: Cumbres de Añoranza."
Así comienza esta novela. Volver a leer el inicio para copiarlo aquí ha vuelto a ponerme la piel de gallina. Cada vez que lo hago me pasa lo mismo. Eso me sucede desde que la leí por primera vez, debía tener yo unos dieciséis años. Y es que al hacerlo, me siento irremediablemente atrapada por la historia. No me queda más remedio que volver a disfrutarla.
"Billy Tormentas" es uno de los muchachos irlandeses que la autora nos describe en su trilogía. Tal vez el más osado de todos, el cabecilla de un grupo encantador que ama su tierra, Irlanda, por encima de todo, y que solamente desean ser felices. Pero el destino no les permite saborear esa felicidad. Todos y cada uno de ellos se verán arrojados a una vida de esclavitud y penurias en Jamaica, lejos de su amada Éire. Y se hacen hombres y mujeres bajo el yugo inglés que quiere someterlos, sin saber que la sangre irlandesa es, tal vez, más ardiente que ninguna.
Los Mirtos es la casa de los Ávila. Luis de Ávila, el patriarca, es un hombre sombrío y amargado por la prematura muerte de su esposa. Tiene cuatro hijos, gemelos dos a dos. Los mayores, Enrique y Alonso; los menores, Juan y Beatriz. Una maldita enfermedad mató a la madre al cumplir los dieciocho años. Y esa misma enfermedad matará a uno de los dos gemelos pequeños. Don Luis y sus dos hijos mayores -fuera ya del peligro-, lo saben. Y por eso mantienen a los dos menores protegidos hasta el punto de no permitirles apenas salir de la propiedad. No deben casarse, no deben procrear. Es el único modo de acabar con la maldición que se trasmite de padres a hijos.
Pero los hados hacen que la jovencísima Beatriz conozca a Harry Colman, se enamore y se case con él a pesar de las súplicas de su padre. Colman está dispuesto a luchar contra la enfermedad y a vencerla por amor a Beatriz. Manda construir un barco en sus astilleros cuyo mascarón de proa es la imagen de su esposa. Tienen gemelas: Pretty y Jenny. Dos niñas tan idénticas que son incapaces de distinguirlas y deben llevar siempre distintivos de coral y nácar.
Beatriz muere al cumplir los dieciocho años y Colman sabe que una de sus dos hijas es portadora de la terrible enfermedad.
Pretty es coqueta y está llena de vida. Jenny es callada y sencilla. Todos piensan que ella es la que morirá.
Pettry tontea con uno de los esclavos del hombre con el que va a casarse y hasta le promete que será su esposa y él, que no es otro que Billy Tormentas se enamora perdidamente. Pero ella le traiciona y casi le matan de una paliza por atreverse a rondar a una dama. Logra escapar de la isla, se convierte en bucanero, pero el odio hacia la mujer que le traicionó le obliga a volver para hacerla cumplir su promesa. Pretty pide a su hermana gemela que se cambien los aderezos del cabello y vaya en su lugar puesto que va a morir pronto. Y Billy se encuentra casado con la mujer equivocada.
Marisa Villardefrancos no utiliza escenas eróticas. Tenemos que tener en cuenta que esta novela fue escrita hace muchos años y existía la censura. Sin embargo, es tal el modo en que nos describe los personajes, sus sufrimientos, sus esperanzas, sus emociones, que se nos olvida todo lo demás. ¿A quién le importa una escena erótica más o menos teniendo miles de pasión y dulzura? Los personajes son entrañables, fuertes, decididos, con el coraje y la humanidad que nos encanta en este tipo de novelas. Envuelven, cautivan, se nos hacen cercanos. Sufrimos con ellos y nos alegramos de sus triunfos. Todos y cada uno de los protagonistas de esta novela están extraordinariamente descritos.
Billy es un hombre duro, amargado y orgulloso, que clama venganza. Pettry es una coqueta a la que nada le importa salvo su propia seguridad. Jenny es dulce pero con carácter, capaz de sacrificase por los suyos. Y los amigos de Billy, un grupo que nos hace desear conocer la historia de cada uno de ellos. Hay pasiones y aventura a raudales.
Pero... Siempre hay un pero, claro. Y el de esta novela es que está descatalogada desde hace años. No hay forma de conseguirla. Ni en las librerías antiguas. Eran novelas de bolsillo, de esas que salían en dos o tres entregas y que se emitían por la radio. Mi amiga logró encontrar Almas en la sombra y El brezal de las nubes después de meses de búsqueda y por eso he podido disfrutar de la trilogía completa. (Gracias, preciosa. Te estaré eternamente agradecida). Las encuaderné en piel y ahora ocupan un lugar de privilegio entre mis novelas de romántica. Porque estas novelas SÍ son románticas, de principio a fin.
