VIOLINES, FLAUTAS, CONTRABAJO Y GUITARRA





Me viene a la memoria, el recuerdo de unos sucesos acontecidos en mi juventud, y que hoy, releyendo antiguas Revistas del Monasterio, asocio, y engarzo, con ciertas vivencias, que tuve a bien conocer.
Hace muchos años, ( yo tendría unos 16, y antes de trasladarme a Sevilla como Profesor de Música), vino a verme un fraile del Monasterio, que estaba interesado en que le diera clases de Guitarra, cosa a lo que accedí.
Le pregunté si tenía Guitarra, y me contestó que se la estaba haciendo un "Lhutier", con un viejo y ajado Contrabajo( ¡!) que estaba en una dependencia del Coristado antiguo, y que había enviado para que le hicieran una Guitarra.
Me quedé anonadado. No conocía esta "técnica" de usar un instrumento de madera, para hacer otro. Realmente, las técnicas de construcción son distintas. Cada instrumento, requiere un tratamiento y unas maderas diferentes en su construcción.
No sé quien sería el "Lhutier", que iba a ¡¡ utilizar la vieja madera del Contrabajo!!, para hacer un nuevo instrumento. La verdad, es que me quedé admirado.
Y al cabo de los días, apareció mi buen fraile con una especie de "guitarrico infantil", un ¾, diría yo, de guitarra, e inmediatamente le pasé el pulgar por las cuerdas...
Aquello ¡¡estaba más sordo que la oreja de Behetoven!!.
Sonaba, seco, sin cámara, sin sonido, sin ná de ná de ná.
El fraile, más contento que unas castañuelas, me decía de la belleza de las taraceas, del brillo del barniz, y de lo "bonita", que había quedado su guitarra, con las maderas del viejo Contrabajo.
Yo, para mis adentros pensaba: ¡¡"Vaya timo que le han dado!!. Esto, ni es Guitarra, ni suena, ni vale para nada".
Empecé a enseñarle las distintas posiciones de Acordes, ritmos, uso de los dedos, etc, pero, al poco tiempo, y viendo lo dura que eran las cuerdas, y los "callos" que le salieron en los dedos, interrumpió las clases so pretexto de que tenía poco tiempo para la "Guitarra".También el fraile se pensaba que el "instrumento" sonaría, como cuando enchufas la radio: Sólo y sin esfuerzo.
Y eso, los que hemos estudiado un instrumento, conocemos que no es verdad.
Por aquellos años, unos "hoy personajes", se hicieron con unos instrumentos, (no sé en calidad de qué, si prestados o de otra manera), y que al parecer estaban abandonados en una habitación de la planta alta del Monasterio.
Tuve la oportunidad de ver un Violín muy antiguo, y al examinarlo, tratando de ver algo en el interior descubrí una inscripción que decía algo así, y si mal no recuerdo "Cremonensis Faciebant Anno 17 ".
No me acuerdo de ver otro nombre, ni otra señal. El que me lo enseñó, estaba interesado en "estudiar" dicho instrumento.
Pero, por mis noticias, no hubo tiempo. Enterados en el Monasterio del asunto, por alguna filtración, mandaron llamar a los "violinistas", y les retiraron los instrumentos( al menos es la versión que yo tengo).
En el local del Monasterio, que da la Plaza, y que estuvo regentado por mi hermano Pedro, llamado" Las Medallas", tienda de recuerdos del Monasterio, en una habitación interior, existía un viejo Violonchelo, sin cuerdas, que estaba arrinconado, y que mi hermano protegió con mimo y cuidado, hasta que un día, y enterados los frailes de la existencia del instrumento, por mi hermano, lo recogieron y se lo llevaron, creo al Archivo de la Música.
También, algunos se "apropiaron" de alguna antigua flauta de madera, y que tuvieron que devolver.
¿De cuando datarían estos viejos Violines, Chelo y Contrabajo, amén de las Flautas que existían en el Monasterio?..
Tal vez la razón se esta: Sandalio Pizarro León, Sacristán Segundo, nacido en Guadalupe en 1833, hijo de Miguel y María, monaguillo primero y luego Sacristán, hasta la fecha de su muerte, el 8-2-1886.
Era soltero, y murió de cáncer de estómago. Otorgó testamento, y dejó de herederos a sus sobrinos, Sandalio, Victoria, Petra, Visitación, y Felisa Quiroga Pizarro.
Celebró sus funerales el cura ecónomo de Guadalupe, licenciado D. Isidoro Ortega, y en honor a sus buenos servicios a la Santa Casa, se le hizo entierro de Primera Clase, según consta en el Tomo 15 de Defunciones, de la Parroquia de Guadalupe, folio 273,número 7, otorgando testamento el 6 de Febrero del año del Señor de 1886 (1).
Según relataba, en el año 1873, junto a una Sociedad llamada "Violeta", puso una obra de teatro para con el dinero recaudado, poder adquirir INSTRUMENTOS PARA LA VIRGEN Y SU CULTO.
De las funciones, se sacaron 340 reales los cuales entregó al Prebístero D. Joaquín Fernández y Cubillo.
Este señor, mandó traer dos Flautas con su Método y junto a los portes pagó 340 reales.
Dice Sandalio, que en el año 1877, mandó traer pos su cuenta 4 Violines para dar culto a la Virgen, y se gastó 520 reales.
En el mismo año, mandó traer también a su cargo un contrabajo, que le costó 800 reales.
También compró a su cargo, 5 cuerdas Primas y Segundas, para un instrumento que según dice, "tienen en esta Iglesia, llamado Violonchelo", y que le costaron 16 reales.
(Parece ser que el dicho Chelo, es más antiguo).
Entre portes, y hacer un cajón para traerlo desde Talavera, se gastó un buen dinero, el bueno del Sacristán, cifrando la cantidad total de gastos, añadidos otros trabajos que el realizó para el Monasterio, en unos 4.552 reales, a fecha de 17 dé Septiembre de 1877.
Es decir, que al parecer, es Sandalio Pizarro Lebrón, el que adquirió los Violines, Flautas y Contrabajo, amén del Violonchelo, que estaba de antes, en las dependencias monásticas.
Tal vez estos instrumentos, son los que estaban "abandonados" u olvidados en alguna alacena del Cenobio, y fueron los que "tomaron" los hoy "ilustres personajes", a los que les fueron requeridos por parte de la Superioridad.
Si yo fuera el Prior de Guadalupe, habría hecho examinar, sobre todo a los Violines, por expertos, ya que a mi me ha mosqueado siempre lo de "CREMONENSIS FACIEBAT ANNO 17".
¡¡¡ A ver si van a ser Stradivarius y no lo saben ni lo sabemos!!
(1) Sandalio Pizarro y Lebrón. "Sacristan de Guadalupe del XIX"
Manuel Muñíz de Cárdenas.
