LA " TEJA"

Hoy quiero contaros una graciosa anécdota que presencié cuando era pequeño, y aún vivíamos en el hoy Parador de Turismo.
Resulta, que una tarde de esas de primavera, cuando ya biene el buen tiempo, estaba sentado en la gran escalera que da acceso a la planta superior, lugar dónde yo solía pasar largos ratos con mis juguetes.
Más en el patio, a la sombra y cosiendo, sentadas en sillas bajas, estaban mi madre y mi abuela Florencia, dedicadas a sus labores, coser, zurzir, bordar, etc.
En eso, y como la puerta de la calle, siempre estaba abierta, penetró en el patio una señora de mediana edad, que dio las buenas tardes, y se acercó donde estaban sentadas.
Se levantaron mi madre y mi abuela, y pude escuchar la conversación. La señora que había llegado le dijo a mi madre: " Señora Paca, vengo a pedirle un favor, si puede hacerme, y es que necesito que me preste una teja, pues ( la que fuera), me ha dicho que usted tiene una".
-"No una, si no varias", dijo mi madre, y al punto le cortó la otra:
" Con una me basta".
En esto , mi madre empezó a subir por las escaleras que subían a la otra planta, pasando por mi lado, y la buena señora se quedó hablando con mi abuela, del tiempo, de esas cosas que se hablan, cuando no hay de que hablar.
Al poco, apareció mi madre, portando una teja, y acercándose a la mujer, que estaba de espaldas, le dijo mi madre:" Toma, y si necesitas más, llévate las que quieras".
Aquella mujer, abrió los ojos como platos, se puso roja, verde, amarilla, le empezaron a temblar las manos, y apenas sin poder hablar, se quedó con los ojos en blancos, diciendo:¡¡¡¡¡ La teja, la teja, la teja, la teja!!!.
De pronto empezó a reír de una manera convulsiva, y a mover el ojo y la ceja como Millán, el de "Martes y Trece", en su parodia de las "empanadillas de Móstoles", y a hacer cosas raras.
Mi madre y mi abuela, se miraban como diciendo: "¿ qué le pasa a esta?.¿Qué le ha dado un ataque de risa?".
Y se miraban alucinando, mientras la otra, se retorcía de risa, y cruzaba las piernas para no orinarse.
Cuando la buena mujer, se pudo tranquilizar un poco, y articular palabra, mi madre le preguntó que qué la pasaba, y porqué se reía de esa manera.
Y la mujer, tratando de articular palabra le dijo:
" Señora Paca, yo lo que quería es una teja....
¡¡¡ de las que se ponen en el pelo, por que voy a ser madrina de una boda, y no pretenderá usted, que me ponga una de barro cocido en la cabeza".¿Cómo la sujeto?.¿Con cemento?"!!!!.
Y entonces fueron mi madre y mi abuela, las que explotaron de risa, y se juntaron con la otra, que se les caían las lágrimas y se tronchaban de la buena fé de mi madre, y de lo insólito de la situación.
Y para colmo...¡¡¡ a mi madre se le cae la teja y se parte en varios trozos!!!
La cosa terminó, marchando las tres al fondo del patio, donde estaba el baño.
Y mi madre, le prestó, la "teja de carey", que la buena señora, le había pedido, esta vez, sin equívocos y sin carcajadas.
¡¡¡¡ Madreeeeeeeeeeee que cosas !!!!
