EL BACALAO, LOS POLVOS , Y EL ESTORNUDO





Me acuerdo ahora de una anécdota ocurrida en la "Tasca" de Nicolás Reinoso(Q.e.p.d.), allá por los años 60, dónde se hacían las mejores y más ricas tapas de Bacalao frito, y que luego continuó su hijo, Luís con la tradición, hasta que desapareció el bar.
Como digo, este establecimiento, estaba situado en la Avda, Conde de Barcelona(hoy), antiguamente, calle de D. Blas Pérez.
Una pequeña tasca, donde al final, se encontraba el mostrador, y detrás o al lado, la cocina, donde se hacían las tapas, y siempre, con una atmósfera de humo de tabacos, humo de la cocina, poca luz y poca ventilación( como en casi todos los bares de aquella época), se juntaban los hombres del pueblo a tomarse unos vinos.
Un buen día, la panda de los" Pedros", integrada por mi hermano Pedro, Pedro Valencia, Pedro Melchor, Pedro Muñoz, y Pedro Tello y alguno más de los amigos, estaban tomando unos vinos en dicho lugar, entre una nube de humos.
Uno de los "Pedros"(¡¡ que tenía un peligro!!)había preparado un buen puñado de aquellos polvos de estornudar, y lo tenía preparado en la mano, para soplarlo en el momento en que se descuidaran.
Unos minutos antes, había entrado el Alcalde de aquella época, con el Médico, D. Vidal, y algunos amigos más, y se habían acomodado en el mostrador, por el lado donde salían los humos de la cocina.
Y en un momento que se giró para darse la vuelta, sin darse cuenta, el "pedro" de turno, que estaba en posición de lanzar los malditos polvos, le pegó un soplido, y el sr. Alcalde, se tragó, y se comió la "polvareda estornudante", hasta las mismas "pencanillas" del pulmón.
En ese momento, empezó a ponerse colorado, colorado, colorado, y soltó un estornudo, de aquellos tipo tornado norteamericano, mezcla de terremoto y sunami.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAATTTTTTCCCCCCCCCCCHHHHHHHHHHHHHHHÚUUUUUUUUUUUUUUUUUUUSSSSSSSSSSSSSSSS!!!!!!
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Y se le salieron las lágrimas!!!!!!!!!!!
Y apenas había exhalado el estornudo, una catarata de estornudos le volvieron a atacar.
Aquello era diabólico.¡¡¡¡ Cada estornudo que daba, eran unos "jipidos" y se levantaba y doblaba en el estertor del estornudo!!!!!!!!!!. Se ponía de puntillas, ¡que sale, que no sale!!!!!!!!!!!!! Y ¡¡¡¡AAATTCCCHHHÚUUSSSSSSSSS!!!.
Todo el bar estaba pendiente de sus estornudos, viendo que de cada vez se le iba poniendo cara de peor mala lech.....
Y cuando al fin pudo articular palabra, soltó por su boca:"¡¡¡Nicolás, te he dicho muchas veces que nos vas a asfixiar con tanto humo de los bacalaos, y voy a tener que cerrarte el bar,¡¡¡AAAATTCHÚSSSSSSSSS!!!!!!!!!!!!.
Mientras, y por el foro, se largaban los "pedros" haciendo mutis, unos sin entender que pasaba, y otro, el muy canalla, descoyuntado de la risa, y autor del "alcailcidio estornudante", se partía de risa.
La cara del sr. Nicolás, era un poema. No entendía nada de nada. Y con su peculiar bondad y prudencia, se metió para la cocina, y se dispuso a preparar, una nueva hornada de bacalaos...¡¡¡¡estornudantes!!!!
