LOS PERRITOS DE LA SEÑORA MARQUESA




Me viene a la memoria un suceso ocurrido cuando mi abuelo Diego era el Guarda Mayor del Marqués de la Romana.
Acaeció, que estando en Mirabel, los dos caniches de la Sra. Marquesa, no querían comer nada de la comida que le ponía el ama de llaves.
Como la Sra. no tenía hijos, todo su amor y pasión los vertía en estos dos "tiranos" que lo único que hacían es ladrar y dar por c... a la servidumbre, y a todo bicho viviente que se pusiera a su alcance.
Suelen ser estos animalitos, cuanto más pequeños más ladradores. Y estos dos "elementos" estaban muy mal acostumbrados. Eran unos tiranuelos.
La comida a base de galletitas, chocolates, bocaditos de lo mejor, los había convertido en dos animalitos obesos y empachados, que no querían comer nada de lo que les ponían en el plato.¡Por que estos chuchos comían en plato!.
Si por el caserío de Mirabel, pasaba un pobre pidiendo, y este indigente llevaba un famélico perro, los perritos se ponían a ladrar desaforadamente, y por mandato de la Sra., alma caritativa dónde las hubiera, se le sacaba ..¡una perdiz estofada... para que se la comiera el perro!. Y al pobre.... bueno, ya podéis imaginar. Luego pasaba lo que pasó, con tantos abusos.
Todo esto que os cuento, lo vivió mi querida madre y fue testigo.
Un buen día, se le arrimaron los perritos para morderla, y como buena niña, les atizó un puntapié a sendos bichos. Aquellos perros, sólo les faltó denunciar a mi madre, con lloros, gemidos y temblores. La Marquesa asustada sólo preguntaba que le pasaba a sus perritos, que nunca los había visto así, de tristes.
Por la tarde, el Administrador, le llamó a su padre ( mi abuelo) y le dijo : " Señor Diego, suerte que nadie ha contemplado los sucedido con los perrtitos. Tan sólo yo que salía y de casualidad. Si se entera la Sra. Marquesa, le despide a usted y a mí ".
¡¡Así eran en aquellos tiempos!!.
Otro días os contaré, como el de la Romana y el del Riscal, hicieron una apuesta de calentar y freír un huevo , usando como combustible..¡¡¡billetes de 1000 pesetas del año 1928!!!.
Se hizo en el hoy Parador de turismo, y ganó el de la Romana.¿Qué capital no se fundirían aquella noche los "títulos y grandes de España?.
¿Qué dineral no tendrían estos individuos?.
Volviendo a lo que nos ocupa, y al empacho de los "chuchos", la Sra. Marquesa, mandó recado a mi abuelo con el ama de llaves que subiera al salón que hay en Mirabel, y allí le explicó que los perritos no comían, que si él sabía lo que podía pasarles, o que cuál era su opinión.
Por el especial carácter de mi abuelo, por su educación y saber estar, los Marqueses siempre que estaban en Guadalupe, le consultaban todo lo que no fuera de la incumbencia del administrador.
Después de escuchar a la Sra. y de cavilar un rato, mi abuelo dijo:" Señora, uno de los guardas que tenemos, entiende mucho de perros, y creo que podrá solucionar el problema de su falta de apetencia".
La Marquesa contestó: " Señor Diego, por favor que cuide mucho a los perritos, y a ver si comen de todo".
-"No se preocupe, Señora", respondió mi abuelo y se llevó a los dos caniches.
Uno de los guardas, era el Tío Serafín, abuelo de Antonio Moreno el fotógrafo, que era un guasón de tomo y lomo. Un carácter de esos abiertos y con ideas geniales, que siempre llevaba la sonrisa en la boca, y era uno de los muchos Guardas del Marqués, a quién mi abuelo mandaba, y estaba bajo su mando.
Llamó a Serafín y le explicó el asunto. Y Serafín respondió:" Dentro de siete días, los perros están curados", y se los llevó a su casa.
Al cabo de siete días, apareció con dos perros, famélicos, asustados, sin peso, delgados, todo huesos, con mirada turbia, y que en vez de ladrar, balbucían un tímido gemido.
De ser unas bolas de carne, habían pasado a ser el espectro de un esqueleto "perruno".
Cuando mi abuelo vio a los caniches, se dijo:" De esta, me quedo sin empleo".
Y con los perros en los brazos, se acerco a llevarlos con la Sra. Marquesa, los perritos, al verla, lloraban, y si hubieran podido hablar....
Mi abuelo dijo:" Sra., los perritos ya están curados. Póngales de comer y verá como se lo comen todo".
La Marquesa, le miraba a él, a los perros, como alucinada, no dando crédito de aquellos espectros que tenía delante.
Y cuando el ama de llaves, trajo los platos de comida que tenían para los caniches....¡¡¡Los perros no dejaron ni una miga!!!.
Volvieron a darles de comer,¡¡¡y lo mismo!!!, aquellos bichos, ¡¡se comían a Zalamea por una pata!!!.
La cara de alegría de la Marquesa, fue espectacular.
Y le dijo a mi abuelo:"¡¡Gracias Señor Diego, por lo que ha hecho !. ¡Ya comen mis perritos, gracias, gracias!!.
Y le dio una buena propina a mi abuelo.
Cuando se despidió de la Sra, mi abuelo mandó llamar al tío Serafín, y le dijo:"¿Se puede saber que has hecho para que los perros tengan ese hambre y coman, que se han zampado dos o tres platos de comida sin parar"?.
Y el tío Serafín le dijo: "Diego, yo me los llevé a casa, y estos bichos tenían un empacho de bizcochos, chocolates, dulces y bocaditos, así que..¡¡¡los até con una cuerda a una viga, y sólo les daba agua por la noche!!!.
¡¡"Un día fui a verlos, y se habían comido la cuerda con la que les ate ...del hambre que tenían"!!
"Así que los bichos se han curado y ahora comerán todo lo que les echen"
¡¡¡Las carcajadas de mi abuelo, se oyeron hasta en la Villuerca, de la ocurrencia del tío Serafín!!.
Genio y figura....
