MANUEL MORENO COLLADO, DIRECTOR DE LA BANDA DE MÚSICA DE GUADALUPE (CÁCERES)
Manuel Moreno Collado, era el más pequeño de los hermanos.
Al igual que sus hermanos, se inició muy pronto en la Música, estudiando en las Escuelas de los Franciscanos, y también formó en las filas del "Batallón Infantil" que fundara el P. Aranda OFM.
A los nueve años, entró en la Banda de Música, dónde tocaban su padre y su hermano José, y dirigía su otro hermano Alfonso, y empezó con los Platos. Más adelante, con la Caja, y en la juventud, con el Trombón y Bombardino.
A los 15 años, estalló la Guerra Civil, y se alista en el Tercio de la Legión, formando parte de la Música Primitiva del Tercio, formada por 150 componentes, y dirigida por D. Ángel García, Ruiz su primer Director.
En la Banda del Tercio, era el menor, por eso le llamaban cariñosamente "El Niño", pero muy pronto demostró que era todo un hombre, tocando el trombón.
Se examinó para acceder, con la obra obligada a Trombón,"BENAMOR", de la Zarzuela,y bordó el papel, con un sonido admirable, y una muy buena técnica.
Durante los años de la contienda, estuvo en la Música, recorriendo las zonas conquistadas, y participando en Conciertos, y Actos Militares, y elevando la moral de las gentes.
Alfonso Moreno Collado, la escuchó en 1939 en el "Gran Teatro" de Cáceres, en un grandioso Concierto a la Banda, dónde tocaba su hermano.
Entre las obras que interpretaron, recordaba Alfonso, una de ellas." LOS PINOS DE ROMA" de Ottorino Respighi una obra de carácter descriptivo, que retrata los Pinares Romanes, en diferentes momentos del día.
La Banda, llevaba Contrabajos para los Conciertos, y hasta un Piano de Cola, que era trasportado en un camión.
Alfonso se quedó impresionado cuando escuchó la Banda.
Pero no solo Alfonso. En Barcelona, contaba Manolo, grabaron un disco de Pizarra de los de aquella época, y el entonces Director General de Música, nombrado por el Régimen, el Padre Otaño, se metía entre los atriles y los músicos, porque decía, que esa "música celestial, no podía salir de aquellos aguerridos Legionarios".
Ignoraba el bueno del P. Otaño, que además de Legionarios, eran unos ARTISTAS sin ningún género de dudas.
Decían las "malas lenguas" que al Director le gustaban mucho las faldas. Y unido a la disciplina que aplicaba a todos sus actos, algunos músicos le tenían enfilado.
Lo cierto, es que los músicos, le pusieron un nombre en alemán, que decía así: "Flamuyer".
Ésta era la pronunciación, es decir, como sonaba. Ignoro si gramaticalmente en alemán es correcto, o un barbarismo.
Y cómo los músicos, eran unos guasones, aprovechando que tocaban la "QUINTA SINFONÍA" de Beethoven, al llegar al compás Nº 317,318, 319,320 y 321,los músicos, entre dientes le cantaban con el sonido del Fagot, primero y luego Trompa, la frase siguiente: "FLAMUYER VAS A MORIR". Había que ver la cara seria de los músicos, y mascullando entre dientes la cancioncilla...
¡Si se llega a enterar el Director...!
Una vez que termina la Guerra Civil, tras un periplo en Madrid, Manuel regresa al Pueblo, e ingresa en la Banda de Guadalupe como Bombardino y Subdirector de la misma.
En Guadalupe, colaboró mucho con su hermano Alfonso, en Zarzuelas, copiando papeles de música, enseñando a los educandos y estando al pié del cañón, en los momentos complicados.
Al tener que dejar la Banda Alfonso, debido a su enfermedad, Manolo tomó la dirección, para que no desapareciese, luchando con los imponderables, las penurias económicas, la escasez de músicos, que marchaban a Ale-mania y a otros lugares,y la incomprensión de algunos, que deberían defender la Música en Guadalupe.
En el año 1964,fallece Alfonso, y Manolo y los músicos, deciden cerrar el capítulo musical en la Puebla, durante unos años.
Con motivo de la Inauguración de una Calle de Guadalupe, dedicada a su hermano Alfonso, salta la chispa, y de nuevo, junto a los músicos que quedaban de la antigua agrupación, ponen en funcionamiento el armazón de la vieja Banda. Y durante estos años, él fue el "alma mater" de esta Agrupación, tan querida por algunos ahora, y que por aquellas épocas, testimoniaban su indiferencia con cierto desprecio.
Con la savia de nuevos niños y niñas, volvió a recuperar de su silencio a la Banda, y entregó el testigo, con la satisfacción del deber cumplido.
Poco a poco, la enfermedad hizo mella en él. Tuve que dirigir algún ensayo, en verano cuando iba de vacaciones, ya que él, se agotaba y se acatarraba con el sudor y el esfuerzo de la dirección.
En el año 1980, fallece Manuel Moreno Collado.





